...de Ushuaia a Alaska, allá vamos, porque a pesar de las diferencias, todos somos iguales.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Ser "tico", según ellos mismos

Hombres y mujeres de Costa Rica, de diferentes edades, oficios y ciudades nos cuentan lo que para ellos significa ser "tico". Como es imposible entrevistar a toda la población, seleccionamos una pequeña muestra que intenta representar sentimientos en común, diferencias e ideas del país. ¡Gracias a todos los ticos por la increíble hospitalidad!
Orlando Castro Murillo, 71 años. De Playa Dominical. Empresario.
 
Me siento muy honrado de ser costarricense. He tenido el privilegio de conocer muchos países en el mundo y cada día que pasa me siento más orgulloso de ser tico. Se dice que somos el país más felíz del mundo, yo pienso que es así. En mi negocio (un hotel y restaurant), intento que el personal le haga honor a ese lema. Creo que es un país diferente, somos el pueblo más educado de Centro America, algo así como son ustedes en Sudamérica.
Estefani, 17 años. Estudiante y miembro de la congregación religiosa Hijas de la Santísima Virgen Inmaculada de Lourdes.
 
Yo creo que ser tico es un gran orgullo porque tenemos muchas cosas de las que podemos disfrutar libremente y sin ningun temor. Creo que la gente es muy divertida, disfruta, es abierta, tenemos cultura y riquezas que nuestros antepasados nos han dejado.
 Es un país pequeño tal vez , aún así no se puede conocer todo y otra cosa que no me gusta es que a veces se destruye el medio ambiente. Hay gente descuidada y otros que quieren cuidarla de verdad, no por simple postura. 
Liliana, 34 años. Artesana. De San José.

Costa Rica es un país más pasivo que pacífico creo yo, porque permitimos que nos hagan todo. 
Todo lo que yo desearía para mí país, no se da, nunca gana las elecciones la persona que me gustaría. Aún así, siempre que pienso en viajar, lo hago con la idea de regresar, de vivir en mi país. Siento que es un lugar donde se puede siempre salir adelante, hay oportunidades. Aquí, el que quiere, puede.
Noemi Garcia Martinez, 47 años. De Honduras (llegó hace 35 años a Costa Rica). Oficio doméstico y cocinera.

Para mi Costa Rica es un país muy bonito, hay gente muy amplia de criterios, cuando llegué a vivir aquí no conocía a nadie y todos fueron muy amables conmigo, sentí calor de hogar. Hice mi familia aquí, tuve 4 hijos. En un momento regresé a Honduras pero tuve que volver aquí sabes (ríe). 
Honduras es muy lindo lo que pasa que el trabajo es escaso, de hecho, soy la mayor de mi familia y a mi me tocó ayudarla economicamente. A este país vienen extranjeros y uno tiene más posibilidades de salir adelante.
Yo siento que no hay diferencia en el trato con extranjeros, no veo actitudes despectivas. Aquí todo el mundo es felíz, amable a pesar de los problemas.
El sistema de educación es más avanzado, el gobierno se ha preocupado por apoyar esas medidas, a la gente misma le gusta estudiar, no le gusta quedarse estancada. 
Ana Gaspar, 31 años. Abogada. De Puerto Viejo de Talamanca.

El tico es muy amigable, hospitalario, de hacer favores a cualquiera aún sin conocerlo. Pero el tico es muy machista y las mujeres viven como en una competencia. El hombre tiende a estar con varias mujeres a la vez por eso no hay demasiada hermandad entre las mujeres, como puede pasar en otros países. En general las parejas son inseguras. Por otro lado, creo que el tico es conservador (comparado con Nicaragua o El Salvador, el tico parece "liberal"). El tico se maneja con "la doble moral", se esconde. El tico no es muy directo al decir las cosas, por miedo a hacer sentir mal al otro. Pero, dentro de esta doble moral, competencia o machismo, si un tico ve a su peor enemigo en un problema, lo va a ayudar. El tico siempre está esperando que alguien necesite ayuda para ayudarlo. 
En la política el tico lucha y se organiza. Por ejemplo, luego de haber firmado el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, las comunidades se organizaron para ver como lidiar con los problemas post-tratado. Igualmente pienso que al tico le da pereza informarse.
El sistema legal en Costa Rica protege a la mujer y eso está muy bien logrado. Pero como la mujer está criada en una cultura machista, se someten al hombre y pelean entre ellas. En las zonas rurales la gente tiende a ser mucho más machista pero mucho más amigable. 
El tico es felíz. Siempre está sonriendo, hablando de algo. Somos instintivos.
Adrián Martinez Salas, 38 años. Turismo. De Quepos.

Para mí ser tico se define en dos palabras: libertad y felicidad. 
Yo conozco poco de otros países pero a la gente que viene le encanta la paz y la tranquilidad de nuestro país. No hay racismo.
Aquí no se puede decir que hay alguien muriéndose de hambre, porque aquí hay trabajo, es un país de oportunidades, multi-cultural (hay asiáticos, negros, europeos, judíos) y todos vienen en paz aquí. No hay discriminación.
Creo que somos muy paciensudos, hacemos humor de las cosas dramáticas, sabemos reirnos. Somos gente educada, similar al nivel de Chile y Argentina. La mayoría de la gente sabe leer y escribir porque la educación es gratis. Muchos viven con lo mínimo pero son felices, para los países más desarrollados quizas esto es un defecto, porque ellos viven más en el consumismo. Aquí, ese consumismo y competencia se da más en San José, por ser una ciudad. 
Los lugares marginados no son ticos, son nicas (de la gente que viene de Nicaragua a trabajar), por eso la ayuda no les llega. La relación con Nicaragua creo que es simbiótica. Ellos nos compran arroz, aceite, los necesitamos a ellos y ellos a nosotros pero a algunos ticos les molesta que Costa Rica le de tanta ayuda a Nicaragua y que este no responda bien.
Las hermanas Carmen y Isabel. Viven en Florida, Estados Unidos hace 39 años.

Nos fuimos del país hace 39 años, estamos de vacaciones ahora.
Ser tico es ser "Pura Vida", significa "Enjoy life". Los ticos son amables, amigables, alegres aunque algo despreocupados por las cosas del país, la política, la llevan muy suave, muy lentos para hacer las cosas. La diferencia es que allí, en Estados Unidos, todo es trabajar, trabajar y trabajar, aquí se disfruta más de la vida. 
William Guadamuz, 41 años. De Quepos. Mesero. *

Es un gran orgullo haber nacido en esta tierra. He viajado por mar, conozco algunos otros lugares pero la tierra en la que uno nace es todo para uno.
Lo que me gusta es tener un país democratico, vivimos en paz, no tenemos ejercito, la conservación de los recursos naturales es parte de la educación en los colegios. Yo me considero felíz, quizás es un país caro, se explota mucho a nivel turístico y para nosotros, los que vivimos aquí nos resulta caro. Pero nos acostumbramos a eso y lo sabemos llevar. Vivimos en paz y eso es lo más importante.
 
*William no es cualquier mesero. Después de haber conversado con el, nos enteramos que fue uno de los 3 sobrevivientes del naufragio del Fu Fa Cheng, un barco pesquero que en el año 2003 se hundió, provocando la muerte de 6 pescadores y el milagro de otros tres (William entre ellos), por haber estado 28 días flotando en el Océano Pacífico. Los tres héroes del mar se alimentaron de una tortuga marítima y de un pequeño tiburón, a quien debieron dar batalla para salvar sus vidas. Tras 28 días flotando en el mar y sujetos a una improvisada balsa, un barco atunero los encontró y así, salvaron sus vidas.
Francisco Cordoba Solis, 56 años. Administrador de Empresas. San José.
Para mi ser tico es algo bonito, importante. Somos personas pacíficas, tranquilas, nos gusta llevarnos bien con toda persona y que se nos traten también con respeto. Nos gusta pasarla "Pura Vida". Lamentablemente se está distorsionando esa forma de ser tico, por muchas situaciones de la misma política del país, los políticos que se han encargado de echar a perder lo bueno que tuvimos durante mucho tiempo. El país, desde las altas esferas, se ha corrompido mucho. ¡Qué lastima que no hay gente más comprometida en la política con ese ideal tico!. El tico siempre intenta pasarla bien, se hacen rapidamente escandalos de situaciones, hace poco se robaron 20.000 millones de colones por el conflicto del Rio San Juan. Nadie va a la carcel, se hace un escandalo pero nada más, nadie paga como tiene que ser.
Mauricio, 32 años. de Quepos. Profesor de español.

Ser tico es un orgullo, vivir en esta tierra de paz, de armonía con la naturaleza. Aquí en Manuel Antonio disfruto de trabajar con extranjeros, especialmente con los estado unidenses y europeos.
Lo más lindo de mi país es que es un país que intenta ser cada vez más verde.
Denia Lopez García, 38 años. Ama de casa y ayudante de cocina.

Para mi ser tico es tener libertad, es un privilegio eso.
La naturaleza es lo más lindo, la fauna y la flora.
No estoy de acuerdo con las leyes políticas, el actual gobierno no me gusta, pienso que Laura Chinchilla se encarga de viajar mucho pero no hace lo que debería hacer.
Marta, 55 años. Sociologa y economista. De San José.

Me fui del país muy joven, a los 20 años, por eso siento que a veces no encajo aquí. Viajé, fui rodante, felizmente adoro la música, la poesía, la danza, el arte. ¿Cómo es el "TICO"?. Es difícil generalizar pero hay un ser común. El tico para mí, es una persona que intenta siempre parecer educado (para algunos panameños esto es sinónimo de hipocrecía). No creo que seamos hipócritas pero creo que el panameño es más directo que el tico. El tico es servicial pero creo que no llega a comprometerse del todo, sobre todo se evidencia en las expresiones típicas de "mañana te llamo", "nos vemos". Es una persona muy alegre y aunque creo que el término "felicidad" es difícil de definir, al tico no le gusta que el problema lo consuma. El término "Pura Vida" se aplica a esto, quizás no tiene ni para comer pero siempre va a buscar la felicidad.
Cuando vivía en Francia extrañaba las montañas de Costa Rica. Este es un país de valles. Creo que se ha tragado mucho el discurso ideológico de que somos la democracia más antigua de centroamérica, cosa que es cierto, somos muy aguantadores con la política, con los desmanes. El tico es irreverente. En eso soy muy tica. A pesar de ser educados, somos irreverentes, especialmente en el trato hacia las figuras políticas, aquí nos la pasamos "por el rabo". Me duele que la juventud actual, en general, sea más sumisa. Al joven se lo compra facilmente con el salario, el consumo por lo moderno (sobre todo la tecnología), se han vuelto más dóciles. Se ha perdido la lectura, la costumbre de leer. Antes había preocupación por estar informado. Generación que lee poco, generación que se informa poco.
¿Laura Chinchilla?. Es casi la única opción política que se está planteando hoy. Hay una desafección total por la política en el tico de ahora. Liberación Nacional está casi como única opción pero con una noción neo-liberal de derecha que creo está desmantelando el malestar. Chinchilla me recuerda a Rajoy, de España y eso me preocupa.
Alvaro (junto a su hijo Gerardo, de 8 años). Desempleado. De Alajuela.
 
Yo no se leer ni escribir, nunca aprendí porque vivía en una casa en la montaña y allí no había escuela.
Costa Rica...es verdad que aquí la gente es buena, es un país tranquilo, la educación y la salud son muy buenos, mis hijos pueden ir al médico y no hay que pagarle al doctor. A mi hijo le digo "Usted tiene que aprender mucho así es mejor que mí. Hay que ser honrado, eso es lo más importante. No sacar lo que no es de uno". Tengo una hija de once, uno de ocho, otro de dos y una de nueve meses. Mi compañera es "nica" (de Nicaragua) pero como no tiene los papeles en regla no puede conseguir trabajo. El abogado cuesta 130.000 colones para hacer los trámites, es mucho dinero para nosotros.


Nuestro recorrido tico

lunes, 3 de septiembre de 2012

Tres en uno. Los Bribrí; Río Salvaje y otras cosas.

Capítulo Uno: Breve paso por la comunidad indígena Bribrí, en Talamanca.
 Cuando surgió la posibilidad de conocer a la comunidad indígena Bribrí en Talamanca no lo dudamos ni un segundo. Pusimos reversa y hacia ahí fuimos, en busqueda de nuevas historias que sumaran al interés que tenemos por las culturas de los pueblos originarios. Claro que en cada país, incluso en cada pueblo, las comunidades que llevan en su sangre la primera huella americana, se manifiestan de mil maneras diferentes y el lugar que ocupan dentro de sus mismos países varían de acuerdo a los intereses de los propios gobiernos. Recordamos la lucha de la querida Rosalía, la voz mapuche de Neuquén, una mujer fuerte, apegada a sus costumbres y firme en la convicción de conservar su tradición y cultura, la misma que había sido transmitida por su bis abuela. Rosalía participa en las mesas de dialogo nacional, representando a su gente. La problemática principal de los mapuches: una voz silenciada que grita ser escuchada. La estigmatización de todo un pueblo que, como la mayoría de las comunidades, debe lidiar con los avances de lo moderno, siempre ávido por penetrar en las más antiguas tradiciones. En Colombia, recordamos a los kogis de Sierra Nevada, una comunidad que ha sabido preservar su historia y que habita la sierra en total armonía con la naturaleza. La problemática principal que los atañe: la guerra interna por la coca, razón por la cual fueron expulsados de la sierra por los mismos guerrilleros y Ejercito Nacional.
En Costa Rica nos pusimos en contacto con Ito. Un joven de 30 años, Bribrí de sangre, casado con una mujer canadiense, ambos padres de una niña que crece entre dos mundos totalmente opuestos.
Y para ser sincera, queridos amigos, la visita a la comunidad no fue lo que esperábamos. Por dos motivos. El segundo más interesante que el primero.
1) Lo que hicimos fue más bien un "tour" por la comunidad Bribrí, con Ito como guía personal.
2) Ingenuamente creímos que íbamos a encontrarnos con una comunidad más arraigada a su identidad cultural. Pero nos encontramos con un pueblo practicamente inmerso en la cultura occidental, si así la puedo llamar. Escuelas, centros de salud de medicina tradicional, casas construídas por el mismo gobierno tico, niños volviendo del colegio con uniformes escolares.
 
-"¿Es importante para vos conservar la cultura de tus antepasados?. ¿Crees que es desafortunado que la comunidad Bribrí se encuentre en proceso de transformación?"- le preguntamos a Ito.
Ito cree que el proceso es inevitable pero debe ser llevado a cabo de manera equilibrada, pensada y con mucho respeto. "La gente no puede habitar las casas que dio el gobierno durante el verano porque son demasiado calurosas. Muchos no las aceptan, prefieren quedarse en las suyas porque son más frescas." Ito nos contaba que algunos hombres y mujeres de su comunidad, en especial los más viejos, son los que viven más aferrados a las tradiciones. Los jovenes como el, en cambio, se ven ineludiblemente seducidos por aquel otro mundo que se les ofreció casi sin escapatoria, algo parecido a lo que ocurre con los mapuches en Neuquén. "Quiero que mi hija conozca la raíz de su cultura. Ella viene conmigo a las celebraciones y rituales de nuestra comunidad. El problema es que supuestamente ella no es Bribrí porque quien transmite esa sangre es la madre y mi mujer es canadiense. No veo nada de malo en que ella asuma las dos culturas. Mi hija se considera una Bribrí y eso me alegra".
 


Para llegar a la comunidad tuvimos que atravesar un río, imposible de llegar con la Westy. Ella se quedó del otro lado, bastante acalorada pero contenta por descansar un rato. Nosotros esperamos 40 minutos la llegada del colectivo que nos llevaría hacia el pueblo.


Ito fue un guía de lujo, principalmente por el corazón lindo que tiene. Nos contó mucho acerca de su historia y de la situación política del lugar. Sucede, como en todos lados, que la corrupción y el avivaje de algunos pocos, empaña la tarea de otros.
"Un grupo privado pretende que aquí construyamos hoteles cinco estrellas para recibir a los turistas. Eso sería alejarnos de lo que somos. Si los turistas quieren ver como vivimos, deben adaptarse a nuestras maneras, que son humildes".


Esta es una típica construcción Bribrí, lugar donde se llevan a cabo celebraciones de vida y de muerte, casamientos, velorios y rituales de danza y cantos.

Acostumbrados al turismo, especialmente al de estudiantes estadounidenses que visitan el pueblo, se muestran alegres y conformes. Todavía quedan hombres y mujeres Bribrí que habitan las montañas impenetrables, viviendo a su forma, hablando su lengua. 

El plátano y banano es el cultivo principal de la comunidad.
Lo que nos llevamos de ese día es el recuerdo cálido y hospitalario de Ito, un hombre de puro corazón, interesado por transmitir y enseñar su cultura, de la cual se siente profundamente orgulloso. Y la pregunta que permanece abierta sobre la manera en que se debe pensar la integración de las comunidades originarias a lo occidental y visceversa.
Pato, nuestra amiga argentina que vive en Costa Rica, ya me había dado una interesante visión sobre el tema, una tarde en que, mate de por medio, debatíamos sobre esta cuestión. ¿Acaso la cultura no es algo en permanente cambio y transformación?.
Creo en la capacidad de integración humana siempre y cuando exista un verdadero respeto a la diferencia del otro. En la medida en que no querramos imponer parámetros de lo que para nosotros significa "vivir mejor". No es mi intención ser pesimista, pero el realismo lo puede más: por ahora no se ven demasiados indicios de cambio en lo que respecta a las comunidades originarias. Los blancos, osea nosotros, siempre creímos que lo mejor "para ellos" sería: nuestra religión, nuestra manera de pensar la productividad y en consecuencia el trabajo, la medicina, incluso el amor mismo...
 
Capítulo dos: El regreso de la vengadora. Revancha al río salvaje y a la adrenalina de estar vivos.

Para que entiendan el porqué de mi osadía actual voy a tener que remontarme en el relato algunos años atrás. El tema fue así. Bariloche. Año 2009. Río Manso. Rafting en familia. Primera vez que vivía la experiencia de los rápidos salvajes. Nivel del rafting: 4. Nivel del río: Alto y revoltoso (parecido al clima que se vive en el país políticamente).

Bote Uno: Mi papá (no es deportista pero le pone toda la garra cuando tiene que hacerlo); mi mamá (no es deportista pero le pone toda la garra cuando tiene que hacerlo). (Ahora se entiende porqué ninguno de sus hijos es deportista); Cris, una tía tan aventurera como Virginia Elizalde; Sol, una de mis hermanas que quiere salvar al mundo desde que nació y mi cuñado, Rupert, un inglés que ahora está muy musculoso. A todos ellos hay que sumarle un guía.

Bote Dos: o "La Resaca": Como en el bote 1 no entramos, Rocío, mi hermana salvadora y yo tuvimos que unirnos al siguiente grupo. Todo bien, son 4 rugbiers de Capital Federal. Van a hacer fuerza y van a remar. A estos cuatro papas fritas sumemos al guía (un hombre que gozaba secretamente del sadismo y el poder que le daba su rol de "Guía de Rafting").

"Resumiendoooo", me canta acá Joaquín, no Sabina, sino mi Joaquín.
Resumiendo, les puedo asegurar que los cuatro rugbiers resultaron ser cuatro mantequitas que lideraban el bote. Rocío y yo, las únicas mujeres, de contextura fina y pequeñas como un esparrago, le poníamos más energía que el cuarteto mantequero. El guía no paraba de gritar y anunciar lo peor: "¡Remen carajo!. ¡No es joda esto!. ¡Viene la Garganta del Diablooooooo"....demasiado tarde...dimos contra una roca y el bote voló, como todos nosotros. La única que logró aferrarse a las sogas fue Rocío. Yo me sumergí dentro del río durante unos largos segundos, intensos y traumaticos segundos, suficientes como para regalarme una noche de insomnio y varias clases de psicodrama para dramatizar el momento. Cuando logré sacar mi cabeza del agua, ahí estaba mi hermana, de sangre fría y experta en lo que refiere a reacciones de peligro (si la quieren contratar para que reaccione adecuadamente en momentos adversos la pueden llamar al: 4791-5672). Ella fue la que me rescató.

A partir de este hecho nunca más quise escuchar la palabra "rafting". Incluso dejé de comer manteca durante un año por culpa de los cuatro mantequitas (me pasé a la margarina).

Pero viajar por América es también viajar en el tiempo. Y nuevamente tuve que vermelas con el Río Salvaje. Esta vez gracias al I.C.T, que con su apoyo permanente, nos permitió vivir experiencias como esta: Rafting en Sarapiquí. 
 


Por favor observen mi expresión facial. Soy la salamina que está ubicada adelante de todo a la derecha. Esa cara de viva total me acompañó todo el recorrido que duró...unas tres horas. Le dije a Joaquín antes de subirnos: "¡Vamos adelante, vamos a liderar, me voy a sacar este fucking miedo al rafting!". No, no soy ninguna heroína, todo lo contrario. Una verdadera papa frita, salamina o navolengui como bien podría apodarme en este párrafo. Y sí. Mientras que en el bote de al lado había una familia con dos niños de 6 y 9 años yo sentía estar enfrentando a los mil Gasper, Ghost, Óperas, incluso a los fantasmas de mi ex y cuanto fantasma habitara en ese río salvaje...que en realidad era más manso que Leonor.
pd: Observen por favor al guía. ¿no lo ven? Es el que muy graciosamente dio una mortal en el aire, se hizo bicho bolita y volvió a caer en su lugar. Mientras tanto yo seguía remando y remando...

El pica flor suele sentir placer por la conquista esporádica y transitoria. Los hay de sexo masculino pero también femenino, más conocidas como "las pica floras". Les gusta picotear de aquí y de allá, más siempre se aseguran de dejar tras sí, un halo de aroma floral que suele hipnotizar y seducir a la victima. El momento cúlmine, también llamado "comienzo del desencanto", lo da el primer beso. ¡Nunca beses a un Pica Flor si deseas retenerlo!. Eso si, como la característica de este pajarito es volar de flor en flor, el final de la historia está escrito. Claro, es el único animal o ser humano del que se puede conocer su destino sin tener que acudir a una bruja, astróloga o tarotista. El pica flor SIEMPRE te va a dejar planchando.

 

En Sarapiquí conocimos a la ranita más linda del mundo. ¡No me digan que no es lindísima!. Es la ranita de ojos rojos, que reivindica el orgullo anfibio de ser rana y no serpiente, además de darle la posibilidad a los que sufren de fobia a los sapos de trabajar junto a ella los efectos de la ansiedad y el pánico, mediante conmovedoras charlas. Incluso permite que la acaricien. ¡Lulu, te dedico esta foto, quizás a partir de ahora empezás a querer más al Mundo Anfibio y sinó, te recomiendo lo nuevo de Aristimuño!.
En Sarapiquí,  gracias a la Cámara de Turismo y su amable directora, Rosilyn, pudimos volar. Mi amigo lector, para este momento ya creerás que soy una aventurera de antaño. Mentira. Quiero ser sincera, como siempre lo soy y admitir que en principio yo NO quería hacer canopy. Pero así como se los digo, también les admito que este último vuelo valió realmente la pena. Volamos a unos 50 mts del río salvaje y a una velocidad de 60 kms/hr. Este dato lo ofrezco porque siempre recuerdo que entre los lectores los hay del tipo obsesivo, de esos que valoran este estilo de información. 
El Hombre de las Mariposas. Un joven apasionado por el mariposario que cuida, conocedor de una amplia mayoría de especies y la persona que nos confirmó lo que ya veníamos suponiendo: Muchas mariposas pueden vivir más de un día, quizás dos meses o más.
¡Basta!. ¡Pongamos fin a la romántica y oportuna teoría de la cual se sujetan escritores, compositores o gente normalita como nosotros!. Las mariposas NO mueren en el día. 
Capítulo tres: La fortuna de los buscadores de oro y encuentros de tercer tipo.
 
Y desperté. Un sueño profundo me mantuvo durante años en estado de somnoliencia y alucinación. No. No quiero ser una tortuga que inverna durante meses y encerrada en sí misma, se protege del frío. Con la cabeza amparada por el caparazón, auxiliada de todo mal y toda realidad. Acá estoy, viajando, por dentro y por fuera. Por momentos me siento cansada, en crisis. Tomo prestadas las palabras de un gran amigo, escritas hace algunos días. Llegan al corazón y por eso me tomo el atrevimiento de compartirlas.
"Es una cosa llegar a tener marcas nuevas. Se precisa tiempo y una mente abierta, osea, una esponja de mente que va chupando e incorporando todo lo nuevo. Otra cosa es enmarcar este nuevo propio a lo propio anterior. Este paso es la transición. Al principio de este proceso hay un desequilibrio. Se chocan dos cosas distintas. Es el tiempo y la desaceleración (reflexión personal, la mirada para adentro) que van encontrando el equilibrio. A mitad de camino de este proceso, es normal perderse entre las morales. Crecen inseguridades, una desorientación de moral. En mi opinión se soluciona el conflicto al ver y aceptar la penetrabilidad de las morales. Recién al haberse mezclado y reformado, ahí hablo de un "yo interior" que ya no es el mismo de antes y tampoco lo volverá a ser"
(Roman Lindegger, suizo, 20 años).
Todo me hace volver a la Westy y a Joaquín. Y cuando la alegría se cansa de sonreír, ahí aparece la tristeza, que, afortunadamente también se cansa de llorar. ¿Porqué salimos a viajar cuando teníamos todo resuelto?. Justamente por eso. Por el miedo a tenerlo todo resuelto. Deseo buscar oro para siempre, pero no ese oro, el otro. El que nos hace ser humanos, verdaderamente humanos. 
El volcán Arenal, en La Fortuna, envuelto en una nube. ¡Qué ganas de comer un copo de nieve!.

"Yo debería ser una cabra"- me dice Joaquín cada vez que tenemos que escalar rocas. Su habilidad para saltar entre pieda y piedra lo convierte en un auténtico hombre-cabra. En cambio yo, bastante más temerosa, siempre atenta a dar la pisada justa. 

"Es suavecito el tobogán"-nos dijo el muchacho encargado de los toboganes acuáticos del exclusivo Hotel Brisas en La Fortuna. Este hotel tiene un complejo de aguas termales y además estos toboganes de la muerte. Llegamos al hotel gracias a.....¡el I.C.T!. (Instituto de Turismo de Costa Rica).
Cuestión, este tobogán que a simple vista se parecía al de la plaza de Haedo y Don Bosco, resultó ser una tortura para todo aquel que se animara a tirarse. Si observan los pelos de Joaquín de la cabeza, podrán notar que se encuentran elevados más de lo común. No. Ese día no llevaba gel, es el efecto de la velocidad adquirida en el torbellino de la muerte.
Todas las personas que desembocaban en la pileta termal lo hacían a los gritos, mareos e incluso algunos se llegaron a golpar la cabeza. Yo solo me tiré una vez.

Encuentros con terceros suceden casi todos los días. Esta vez nos encontramos con Mati y Ana, una pareja de amigos que viajan hasta México. Los cuatro decidimos cruzar a Nicaragua. Pero antes, tenemos que frenar para almorzar y después buscar un lugar para dormir. Esa noche lo hicimos donde nunca lo habíamos hecho. Una iglesia evangelista nos acogió en su predio. Así, mientras Ana y Mati armaban su carpa y nosotros estacionábamos la Westy, un grupo de hombres se reunían para rezar y alabar al Evangelio minutos antes de jugar un partido de futbol.
Amigos, no se pierdan la próxima entrada...¡Ser Tico, según ellos mismos!.

martes, 21 de agosto de 2012

De los volcanes a Puerto bis

Bueno, bueno, bueno, cómo seguir escribiendo sobre nuestro paso por este país si ya dijimos todo, especialmente de las personas que acá viven. Lo escaso de los kilómetros que separan algo lindo de algo más lindo invita a rodar y rodar, por eso después de pasar del  Caribe a las tierras altas, de ahí al Pacífico, por qué no volver al centro. Ahí fuimos, con la ilusión de ver un cráter de volcán y tener la suerte de que entre en erupción después de un largo letargo, al Volcán Irazú. 
Como podrán deducir sólo los más sagaces lectores, el único que eruptó fui yo, y por eso podemos contar este capítulo de nuestra expedición al norte.
En adelante para referirme al famoso volcán, puede que lo haga llamándolo "volcán" o "el Irazú" para no tener que recurrir a largas denominaciones cada vez. 
Era una prueba de fuego, para nosotros, pero sobre todo para nuestro fiel corcel, la Westy. El último tramo de altura había sido en la época del altiplano boliviano y el sur de Perú, donde cada noche teníamos que posarla en la parte alta de algún barranco para poder deslizarla a la mañana y así seguir.  En fin, llegamos a la puerta del parque nacional de "el volcán" y por ser domingo había más gente que en el velorio de Lady Di, por ende, decidimos pasar la noche a más de 3000 m.s.n.m. ERROR, la bujía de pre-calentamiento que cambié no sin cantidad de esfuerzo no actuó como esperábamos. Otra vez a lanzarla pa abajo.
A todo esto, el calor nos dio una linda tregua y pudimos disfrutar de una tarde bien bien fresca, guiso de lentejas, medias de lana y frazada. Por esta razón, sólo por lo particular del caso (tornillo en Costa Rica) decidimos mostrar la intimidad de nuestro lecho.
Esa noche dormimos en el estacionamiento del único restaurant del lugar. Al día siguiente, los dueños, Federico y Leonor nos dejaron quedar ahí y nos invitaron a desayunar, pero no contentos con eso, nos guardaron mucha comida para cuando pasamos de vuelta, con hambre y frío después de subir al volcán. Este es sólo uno de los ejemplos de la gran hospitalidad de los costarricenses. Tenemos una foto con ellos, pero quebrantaría la antiquísima ley que imponen las mujeres de mostrar fotos que ellas no aprueban. Por suerte, existe la imaginación y cada cual puede, en este momento, imaginarlos como quieran. 
Es muy común encontrar viajeros (que quede claro que no los juzgo por lo que voy a decir) que hablan mucho del viaje-maestro, y de todos los aprendizajes que uno puede adquirir viajando largo. Yo voy a decirlo, no aprendo a tomarme los contratiempos mecánicos con sabiduría, ni mucho menos con humor, NO aprendo. Me molesta, me transformo, me vuelvo huraño. Aunque dios existiera, bajara (o subiera según lo que esté haciendo) y me dijera que esto se va a solucionar, así y todo, mi fastidio perduraría intacto por un buen tiempo. Por eso, y a pesar de mi indignación, Clara me sacó la foto. Después de tirarla marcha atrás esquivando cercos y pozos, no lograr arrancarla y quedar en el fondo de dos bajadas (imagínese una letra "u" y a la Westy en la parte inferior) y sin posibilidad de empujarla, tuvimos que recurrir a la linga y esperar que dios, en vez de bajar a decirme que se iba a solucionar, nos mandara algún buen tico o tipo con una camioneta y nos jalara barranca arriba. 
Por suerte, el tico con camioneta  pasó, pudimos arrancar y llegar al cráter, que es impresionante pero debo decir, da ganas de bajar y ver más de cerca. A este parque también entramos gracias al ICT, y teníamos la presión de sacar buenas fotos para ellos. Misión que parecía difícil si no imposible por las nubes que acechaban. 

Dicen, los que se atrevieron a atravesar la densa niebla, que allá, en el más allá hay una gran kermés llena de juegos varios, exclusiva para contadores que ya se aburrieron de contar. Clari, lejos de ser esta clase de ser humano racional, decidió no traspasar el límite, por eso, querido lector de blog, la verdad quedará velada a nuestros ojos al menos hasta que alguien se anime.
No, no bajamos más, es el efecto del zoom. El cráter se ve desde una altura de 500 mts. aproximadamente.
Desesperado, sin alimentarme, sin dormir, sin beber, sólo tenía espacio en mi mente para buscar algo a lo que sacarle una buena foto. Aquí, retratando la conversación entre estas dos bellas flores. El que quiera saber sobre el eje del debate, que escriba un mensaje debajo de este post y en privado le responderé. No quiero aburrir a los que no le interesan este tipo de charlas.
En un santiamén y después de unos pocos giros, la primavera había vuelto. El abrigo fue fugaz y volvió a la eternidad del fondo del ropero.

Aprovechando la bonanza del clima del valle de Orosí, decidimos dar una vuelta antes de encarar otro gran volcán. Este valle tiene un lago y alrededor hay un grupo de pueblos muy lindos para pasar unos días. Esta es una escena típica, para que el que lea pueda entrar un poco más en la vida íntima de nuestro viaje. Yo me levanto, abro la puerta, Clari sigue durmiendo un rato y para cuando está lista para abrir los ojos, puede contemplar directamente el río en este caso o el mar la mayoría de las veces. Se puede hace click y ver la forma en que dormimos. (No estoy seguro de que mi querida mujer esté de acuerdo con este acto exhibicionista que acabo de hacer) 
En uno de los márgenes del lago encontramos las ruinas de Ujarrás, que para ser más preciso, voy a aclarar que son las paredes de una iglesia de algunos siglos de antigüedad. Igualmente el lugar que la contiene está tan prolijo y cuidado que vale la pena ir y pasar un rato.
Eso sí, antes de entrar hay que leer un sin fin de condiciones a las que hay que sujetarse, entre las que figuran las escenas amorosas. Así que cualquier tórtolo enamorado, cuídese en este tipo de lugares o puede ser duramente reprendido.
Subiendo al otro volcán, que en adelante llamaré Poas o volcán a secas, nos volvió a pasar lo mismo. Pedimos permiso para dormir en el restaurant Chubascos y no solo nos dejaron sino que nos demostraron una vez más que la gente de este país es muy generosa y dispuesta a ayudar a la gente. ¡Muchas gracias a Inti y Gerardo!.
El Poas, por suerte, está activo. Con esto, si bien seguían siendo bajas, las posibilidades de erupción crecían, pero nada pasó. Sólo un humo que se movía con los caprichos del viento.
Este cráter se puede ver más de cerca, pero uno se queda con las ganas de entrar más. Eso es lo único que podría pedirle a los volcanes de la zona, que sean un poco más receptivos y dejen meterse a la gente. Que aflojen con el azufre, con los gases y que sean más abiertos.
Una hoja de "Paragua de pobre". Así se llama esta noble planta.

De ahí, satisfechos ya con el frío de la altura de estas cónicas montañas, volvimos a San José, a nuestra base de operaciones que fue la casa de Guido y Pato. Con ganas de seguir haciendo cosas en este increíble país, surgió gracias al ICT, volver a Puerto Viejo de Talamanca, a conocer por dentro la comunidad indígena Bri Bri. Eso, sumado a que en este punto caribeño habíamos dejado un mes atrás varios nuevos amigos, decidimos hacer algo que pocas veces habíamos hecho, deshacer el camino andado. 
Tanto era el entusiasmo, que mi machismo al volante cedió y Clari hizo algunos kilómetros. Igualmente, para ser sincero, tengo que aclarar que la alegría duró poco, el cansancio hizo lo que muchas veces hace. Atentó contra el buen talante y metió cizaña entre nosotros. En tren de ser sincero, tenemos que decir, que no todo es color de rosa, la convivencia en un viaje así es tan intensa y constante que hay momentos y momentos. En fin, esta acotación la hacemos porque muchas veces creemos que el amor tiene mucho marketing. No hay solo goce en el amor, no todo es risa, no todo es alegría. Hay que entenderlo y hay que decirlo, en las relaciones, en las transparentes, también hay desencanto, momentos amargos, ratos de cansancio. Pienso que por creer que la vida en pareja puede ser así de ilusoria, las frustraciones son tantas. Puedo decir todo esto, porque con Clari nos dimos cuenta, más temprano que tarde, que como en la vida, nuestra pareja puede tener momentos menos felices que otros, pero sabemos que siempre volvemos. Por eso agradezco la pareja que tenemos, y tengo esperanza en que podemos seguir creciendo, porque intentamos aceptar la aspereza de rutina como parte de algo más grande y más lindo, que no podría ser sin sus lados flacos. Bueno, por lo visto seguí con el exhibicionismo.
Esto parece un deja vu, pero no lo es, volvimos a Puerto viejo, a la playa Arrecifes. Pero esta vez, no dormimos ahí, nuestros amigos dejados, Ale, Bebi, Mati y Ana, seguían en un hostel y nosotros dormíamos ahí, pero lo mejor de todo es que había más personas para disfrutar.
Pequeño tiburcio, lo más rico que sale del mar.
Marito era una de las nuevas caras que después pasó a ser nuevo amigo. Él es de esas personas que es bueno tener cerca, siempre con una mirada positiva de las cosas. Las vueltas de la vida son así, nos conocíamos desde hace años pero nunca habíamos cruzado demasiadas palabras. Y a miles de km de nuestro país, nos conocimos en otras circunstancias y a la hora de despedirnos fue como saludar a un amigo de siempre.
Otro, el Pelado, que le dicen Pancho pero se llama Damián (que era pelado desde hace muy poco tiempo), un viajero empedernido, motoquero y solitario, que había decidido quedarse en Puerto un mes para producir sus artesanías. Hacía de a cientos de pulseras por día, no paraba, pero siempre estaba ahí, escuchando, acotando. Otro amigo más para no querer irnos. Así también por el, los pocos días que planeábamos quedarnos, se convirtieron en veinte. De nuevo, Puerto Viejo no nos dejaba ir.

Que lindo es ver un perezoso moviéndose, tenerlo a tiro de cámara y además que sea un cachorro.
Los días pasaban y más nos queríamos quedar. Fue lo más parecido a Verano del 98 que viví.

Acá me empezaba a creer buen trepador, hasta que podría hacer el doble de riesgo en la próxima película de Tarzán.
Hasta que llegaron estos dos, con claras habilidades de primate para hacerme caer a la realidad. Si o si los tomarían a ellos primero.
Buena foto (Lo puedo decir porque es de Clari)


El es Jose, vendedor de pipas (agua de coco) de Punta Uva, un maestro. Me quería serruchar el piso, le decía Barbie o sirenita a Clari, le preguntaba cómo estaba con un tiburón como yo, pero después de todo nos regalaba algunas pipas, o salía a vender nuestras remeras a la gente. Como nos quedaban sólo de niños, a las parejas que no los tenía las instaba a hacerlos para que nos compraran. De más esta decir que no convenció a nadie ese día. Igual, le agradecimos el intento.
Ellos son Juan, Guille, y el Oveja. Otros argentinos que estaban viviendo ahí. Guille nos alojó en su centro de buceo cuando nos invitaron a irnos del estacionamiento del hostel en que estábamos. El es argentino, pero se ve que con varios años de vivir acá ya se le pegaron las buenas cualidades de los ticos y nosotros no podemos más que agradecerle. Por todo lo que vivimos en Puerto Viejo nos fuimos con las ganas de volver algún día, cuando uno la pasa tan bien es imposible no encariñarse también con el lugar.
Por último, yéndonos pasamos por Cahuita, lugar de la leyenda del Calypso Walter Ferguson. Pasamos por su casa y nos invitó a sentarnos con él. Ya no toca más porque sus manos no se lo permiten, pero un rato de charla fue suficiente para sentir el privilegio de estar con una leyenda viviente. Recomendamos escucharlo al que no lo haya hecho.
Bueno, como todo, este post también llega a su fin, escribo desde Nicaragua, porque además de estar atrasados (intentaremos arreglar esto) nos fuimos repentinamente de Costa Rica, después de más de dos meses de pura felicidad. 
Gracias por acompañarnos, a todos. Todavía queda más de Costa Rica por contar, pero será la próxima porque la cama me espera.