miércoles, 31 de agosto de 2011
Sucre y La Paz, capitales de fiesta
miércoles, 24 de agosto de 2011
Terremoto de pobreza
Terremoto podría ser nuestro sobrino, nuestro hermano, nuestro hijo. Terremoto no eligió nacer con una madre alcohólica, un padre que nunca vio el trabajo y un primo que lo abusa sexualmente. Terremoto no va a la escuela, se junta con sus amigos a lustrar botas y a fumar paco. Se vuelve adicto a esta droga y por su adicción busca desesperadamente más plata. La roba en la calle, a vos o a mí. ¿Qué hacemos con Terremoto? Algunos dirán, producto de ese miedo que nubla la razón: “¡A la cárcel, negro de mierda, me importa un carajo que tenga 9 años! Esto no puede ser, roba y mata. Terremoto a la cárcel!”. Otros, con el mismo miedo pero no la misma razón, entenderán que Terremoto es también víctima de un sistema de exclusión social y la condena carcelaria, teniendo en cuenta las condiciones infrahumanas en las que se presentan, no harían más que excluirlo socialmente. A veces, siento que los seres humanos somos realmente contradictorios. Muchos van a marchas en contra del aborto pero votan a políticos que proponen bajar la edad de imputabilidad, sin importarles que el acusado sea menor de edad! ¿No es matar en vida a ese chico que nunca más va a tener posibilidades de re-inserción? A estos niños se los aparta, se los niega, se los tacha del sistema. Otro sin nombre, sin futuro, sin proyecto, sin esperanza.
Osvaldo Bayer, en su artículo “Llegar a Ser Humanos”, nos da cifras alarmantes sobre la pobreza en el mundo “Una séptima parte de la humanidad está desnutrida, dos mil millones de personas no tienen atención médica alguna, mil millones no tienen acceso a agua limpia, 200 millones de niños son soldados, o están prostituidos, o son trabajadores nómadas o trabajan 18 horas por día tejiendo alfombras. Enfrente, las estadísticas dicen que 1200 personas poseen más del 3 por ciento de la fortuna privada mundial, mientras que la mitad de la humanidad apenas cuenta con el dos por ciento de esos bienes”. Todo esto en un mundo sin soluciones: con poblaciones hambrientas, niños que mueren por falta de comida, un planeta infectado por el mal uso de las materias de la naturaleza, con cada vez más autos de lujo y menos trabajo. La cantidad de ropa nueva comprada en el mundo occidental se ha duplicado en la última década, para no hablar de los aparatos técnicos de consumo, y en Europa y en Estados Unidos el 40 por ciento de la comida sobrante es tirada a la basura…( ).
Imposible venir a Bolivia y no dejarse atravesar por el sentimiento de impotencia ante tanta pobreza. Es considerado el país más pobre de Sudamérica, disputándose el puesto con Haití, en todo el continente americano. En Bolivia la tasa de mortalidad infantil es del 42 cada 1000 nacimientos (en niños menores de un año); hay hambre y miseria en muchísimos rincones de uno de los países más ricos en recursos naturales de toda América.
Muchísimos bolivianos viajan a la Argentina en busca de trabajo y hasta consideran a nuestra patria suelo sólido y desarrollado para lograr sus objetivos. En Argentina los bolivianos, como tantos otros de nacionalidades limítrofes, son los que hacen el trabajo más duro en las fábricas textiles y además deben sufrir la constante discriminación y repudio a sus rasgos físicos o al hecho de ser extranjero.
Creo que es importante dividir la problemática de la pobreza en dos niveles. Por un lado, a nivel macro, está el Estado. El que debería ocuparse de implementar leyes y soluciones para integrar e incluir, nosotros, como gente común y corriente, podemos informarnos profundamente sobre lo que propone cada político y revisar si sus propuestas son acordes al deseo de integración y contención. Por otro lado, desde un punto de vista micro, podríamos preguntarnos qué es lo que hacemos, vos, yo, todos nosotros, para ayudar a construir un país y un mundo en donde todos tengamos posibilidades y derechos semejantes. No sé si, como plantea Osvaldo Bayer, esto se trate de una utopía y el mundo esté destinado a ser desigual hasta el día de su muerte, pero de algo estoy segura y es que no podemos sentarnos en el sillón, esperando que salga el nuevo video prohibido de Silvina Luna mientras miles y miles la pasan realmente mal.
Ojala podamos algún día unirnos para ayudarnos entre todos, vos y yo, que tuvimos y tendremos recursos sociales, culturales y económicos tenemos una responsabilidad…solo es cuestión de imaginarse por un segundo ¿Cómo me sentiría si Terremoto fuera yo y nadie, absolutamente nadie me mirara?
miércoles, 17 de agosto de 2011
Mucha sal, muchos problemas
No teníamos opción. El tour al salar más grande del mundo, conocido como el salar de Uyuni, era caro y no podíamos pagarlo. La única manera de conocerlo era yendo con la Westy. Nos habían aconsejado tener cuidado con la sal, el motor y las ruedas. Pero no había mucho que pensar, teníamos que conocerlo. Este fue el principio de una cantidad de problemas mecánicos que se sucedieron uno tras otro, a lo largo de las siguientes tres semanas de viaje.
Pero no voy a detenerme ahora a contar sobre los vaivenes que tuvimos, sería aburrido. Eso sí, siento que en unos años podría instalar un taller mecánico y atender gente, con posters y calendarios de hombres en torso desnudos, por lo mucho que estoy aprendiendo de alternadores, filtros y burros de arranque.
Bueno, ahora sí, me pongo los anteojos y el delantal de docente: El salar de Uyuni fue parte del lago Minchín, de origen pre-histórico. Cuando el lago se secó dejó como sus restos a dos desiertos salinos, el salar de Coipasa y el mayor, Uyuni. Este mide aproximadamente 10.582 kms y en el medio se puede visitar la Isla Pescado, repleta de cactus que parecerían estar haciendo Fuck You permanentemente o, para la alegría de los creyentes, podrían estar señalando el camino al cielo...
sábado, 13 de agosto de 2011
Potosí, la desgracia de la riqueza
