
Es verdad, Joaquín no miente cuando dice que si me dieran a elegir qué parte del huevo sería, sin lugar a dudas, elegiría ser yema. Es la parte más rica del huevo y de chica odiaba que mi nombre fuera la parte blanca. Pero bueno, nadie dijo que la vida era fácil...ahora sí, me pongo más seria y me despido de Perú...país al que seguramente quiera regresar, si es que en el 2012 no explota el mundo...
Llegó el momento de cruzar una nueva frontera. Dejar atrás un país como Perú significa tener que despedirse de su exquisita gastronomía, decir adiós a la simpatía y nobleza de su gente o guardar en la biblioteca ese libro de Hiriam Bingham que nos introdujo en el fascinante mundo del descubrimiento de Machu Pichu.
Es recordar los días en Cusco y caminar sobre piedras empapadas de una historia que sobrevive en el tiempo, por la fuerza y genialidad de un pueblo que supo dominar, como nadie, el arte de la arquitectura y la agricultura. Los Incas, una de las civilizaciones más sabias y avasallantes en la historia de América aún permanece viva. Se la puede palpar en las miles de ruinas que embellecen rutas y montañas o en los rostros de los tantos peruanos que llevan en la sangre la historia de sus ancestros.
Perú nos regaló amigos entrañables, poetas, músicos y soñadores incesantes de ese “algo” que marca la diferencia entre conformarse o salir a buscar.
Ollanta Humala, el recientemente electo presidente de Perú, parecería dar muestras, a pesar de llevar pocos meses de mandato, de ser un interesado por lo humano y así, tal como algunos peruanos nos contaban, sale y se arremanga para encontrarse con su pueblo. Sin embargo, la mayoría cree que es muy apresurado aún dar opinión sobre la gestión de este nuevo gobernante. Será cuestión de esperar y ver…
Perú sufrió, como la mayoría de los países en Latinoamérica, de dictaduras militares, pero la que más llamó mi atención fue la que según Cesar, un peruano que vive en la zona de Iquitos (amazonía peruana), vivió Perú durante el gobierno de Alberto Fujimori, en la década del 90. “Fue una dictadura iluminada”, comentaba.
¿Por qué? Porque Fujimori llegó al poder con el voto democrático de los peruanos y con el poder que la investidura presidencial supo darle, sumado al apoyo de la mayoría, derrotó a los grupos terroristas de la época, Sendero Luminoso y Tupac Amarú.
En el 2003 Fujimori tuvo que enfrentar un juicio que lo llevó finalmente a prisión, declarado culpable por delitos contra los derechos humanos, entre otros cargos.
Uno de los temas que más me impactó fue enterarme que este presidente había implementado una medida tan polémica como cruel, con motivo de reducir la tasa de natalidad. “Los indígenas peruanos tienen muchos hijos”. Ese era el planteo general. Así, basándose en modelos anteriormente utilizados en otros países, Alberto Fujimori decidió llevar a cabo una gran campaña de esterilización femenina y masculina, como forma de planificación familiar de los sectores más pobres de Perú. De esta manera, erradicarían a los futuros pobres del país y además evitarían futuras rebeliones de estos sectores. En 1998 más de 300.000 mujeres pobres habían sido esterilizadas de manera forzosa y miles de hombres a través de la vasectomía.
A pesar de las crisis sociales y económicas que azotaron a Perú durante los últimos años, este pueblo permanece unido y alegre, representado en una cultura multi racial, que incluye a mestizos, negros y blancos. Acá todos somos iguales.
Y para despedirnos de Perú, este grandísimo país, qué mejor que hacerlo con las palabras de uno de los más famosos cantores de esta tierra, Arturo Zambo Cavero.
Contigo Perú
Cuando despiertan mis ojos y veo
Que sigo viviendo contigo Perú
Emocionado doy gracias al cielo
Por darme la vida contigo Perú
Tu eres muy grande
Y siempre lo seguirás siendo
Pero si todos estamos contigo Perú
Sobre mi pecho
Yo llevo tus colores
Y están mis amores contigo Perú
Somos tus hijos
Y nos uniremos
Y seguro que triunfaremos contigo Perú…








