
En Alta Gracia, antes de llegar a Villa Gral. Belgrano, visitamos la antigua casa donde pasó su infancia y adolescencia Ernesto "Che" Guevara.

También recorrimos algunas ruinas jesuitas...

Como Bolivia se acerca y los rumores sobre el estado de sus rutas no son muy alentadores, aprovechamos para hacerle un cambio de zapatillas traseras a la Westy.
"J & B” podría ser la marca de un whisky muy caro. También podría hacer alusión a una marca de ropa deportiva, pero no de muy buena calidad. Quizás “J & B” son las siglas de un banco donde uno puede depositar su dinero o de un dúo que canta covers de Arjona en los bares de la costa argentina. Podría ser todo eso, pero en este caso, “J & B”, son las iniciales de cuatro bellos nombres. Estos viajaron casi 700 kms, desde Buenos Aires hasta Villa Gral. Belgrano, en Córdoba, para encontrarse con nuestras iniciales, que por un lugar en el abecedario no es igual al de ellos, “J & C”. Así fue como todas estas letras nos encontramos en un sitio definido “En el arco, entrando al pueblo, ahí nos vemos”. Y aunque la frase bien podría ser la de una secretaria que ama a escondidas a su jefe, en este caso la establecimos entre J, B y C como punto de encuentro.

¡Finalmente llegamos al arco! Calculo que ninguna secretaria recibiría a su jefe con globos y guirnaldas, el encuentro seguramente sería en la ventana del arco y al son de "Te quiero a escondidas" (de Quique Iglesias), vivirían su secreto romance. En este caso, la Westy se adornó para recibir a "J" por su cumpleaños...
Bueno, basta de tanto misterio, que para eso están los conductores del Martín Fierro a punto de anunciar el nombre del ganador de la terna “Mejor Programa de la tarde”. Javier, Belén, Joaquina y Benjamín, nos vinieron a visitar a las sierras cordobesas. Los últimos dos, son sus hijos, mellizos de un año y cada uno con una personalidad única y de ensueño...

Con Joaquina intercambiamos secretos de belleza. "Mi secreto es dormir 4 siestas por día, tomar Nutrilón y estar a upa de mi mamá todo el día", me aconsejó. Pienso para mis adentros...4 siestas puedo dormir, Nutrilón podría probar, pero el último tip lo veo difícil...

En este caso, Benjamín llegó primero...Joaquina no se resigna y no parará hasta conseguir su objetivo, sacar al hermano de los brazos de su tía.
No lo digo porque sean mis sobrinos o porque quiera mucho a sus papás, sino porque realmente estos dos "locos bajitos" son únicos . Además, tienen suerte de tener padres que los acompañan con mucho amor, respeto y paciencia en el proceso de crecer. En fin, esto no es “Utilísima” o la revista "Ser Padres Hoy", pero no quería dejar de compartir la alegría de ver a Joaquina y Benjamín crecer tan sanos y contentos.



Cuando comienzan a crecen los dientes, el alambre frío puede ser el mejor calmante...

Los lectores que ya son padres, o aquellos primerizos sabrán entender cuando les cuente que algunas noches han sido realmente duras, especialmente si se tiene en cuenta que no hablamos de un bebé, sino de dos. Y así como muchas veces se potencian en la alegría, también lo hacen en el llanto. Una de la mañana. Hace 2 horas que no paran de llorar, con Joaquín decidimos salir del cuarto e ir al rescate de Javier y Belén. La escena posterior fue para nunca olvidar. Los padres de Joaquina y Benjamín, sentados contra la pared, el padre cubriéndose la cabeza con una mano. La madre, al borde del llanto y la resignación. Perdón, pero vista desde afuera, la escena fue tragi cómica. Joaquina y Benjamín, entre tanto viaje, cambio de rutina y alguna que otra molestia física, estaban en “shuffle”, descompaginados. Querían jugar a las 3 de la mañana y al momento de la comida también querían jugar. ¡Querían jugar a toda hora!.

En muchos momentos, cuando ellos lo exigían, hubo que arreglárselas con los dos a la vez.


La visita de Javier y Belén, que más que cuñados son amigos, también trajo noches de asado y vino. Fue además una buena dosis de realidad para mi laberíntica mente que a veces no encuentra la salida ante tanta encrucijada. Es que con ellos pude desplegar toda mi enredadera de pensamientos, que aunque a veces da flores, también hace crecer yuyos y plantas para nada útiles. Ellos, con sus consejos y palabras, saben como sacar esas malezas.

Los mellizos vendrían a ser una muestra gratuita de lo que el comunismo propone: compartir, compartir y compartir.
Ojo, no estoy diciendo que Joaquina y Benjamín sean comunistas, solo estoy planteando una posible analogía entre la niñez y los sistemas políticos. Si, definitivamente en Cuba tiene que haber muchos mellizos...

El papá intenta consolar el llanto y Benja disfruta un poquito...

A veces, para sacarle una sonrisa a un niño hay que perder todo tipo de miedo al ridículo...

Toda la familia junta. ¡Los queremos y los extrañamos mucho ya!
El que tiene pelo de chica de la derecha es Javier (Lo escribió Joaquín en vengaza por lo de Piqué)